Bodega “El Legado”: refugio de tradición.

Bodega_el_LegadoCuando uno toma la Ruta Nº97 y la ciudad de Carmelo comienza a desdibujarse, apenas cuatro kilómetros después, toma el camino hacia la izquierda y ya puede apreciarse a lo lejos, como en un homenaje a la fértil tierra que les ha dado tanto, el casco de estancia color terracota de la Bodega El Legado.

El comité de bienvenida lo componen, cisnes, caballos, una cabra, la cimarrona Luna y por supuesto: Bernardo, el dueño de casa.

Al cruzar el amplio ventanal de entrada al edificio, uno se encuentra con un generoso espacio donde hay un living muy luminoso con estufa a leña y una barra que invita, todo el tiempo a disfrutar de los vinos de la casa, exhibidos en muebles de roble.
Más allá, cruzando una antigua puerta milagrosamente conservada, se encuentra el comedor principal, donde el ambiente cambia por completo, dando lugar a un clima de total intimidad y reserva. Discretamente iluminado por artefactos de hierro, el comedor se destaca por sus paredes de ladrillo visto original, sus muebles de época, su colección de armas y los toneles perfectamente alineados como soldados. Allí pueden almorzar o cenar, reserva mediante, un mínimo de seis personas en adelante.

Saliendo por una puerta de servicio que da al fondo, se accede a la bodega, donde se guardan celosamente las distintas producciones de Tannat Reserva, Syrah Reserva y la estrella de la casa: un blend Tannat Syrah Gran Reserva que impone respeto de solo verlo.
Mientras se recorre el lugar, Bernardo nos cuenta: “Los viñedos donde hoy se ubica la bodega pertenecen a la familia desde el año 1968, cuando mi padre, Luis Marzuca compró esas tierras y plantó viñas para en un futuro construir una bodega y elaborar su propio vino.
El proyecto no se pudo completar debido a una crisis financiera que tuvo Uruguay. A los pocos años mi padre muere y los viñedos fueron alquilados por mucho tiempo a otro viticultor de Carmelo.
Yo retomé el proyecto junto a mi familia en el 2007 y se reconstruyó el lugar y en el 2011 fue nuestra primer vendimia.
Hoy nuestro próximo paso es construir una posada en la bodega.”

Todo el proceso de elaboración de los vinos desde que se recolecta la uva hasta su embotellado se hace de forma artesanal. Las herramientas y maquinaria que allí lucen, simples pero efectivas, así lo demuestran.
Damos algunos pasos más y nos encontramos, flanqueada por una tentadora piscina, con la vedette del lugar: la viña.
A simple vista algo llama la atención, pero uno no logra darse cuenta de qué. Seguimos caminando y mientras nos explican cómo es el proceso de selección de las uvas, nos damos cuenta de que lo que llama la atención del lugar, es que la viña no tiene alambres. El resultado es una planta que genera menor cantidad de uvas, pero de mejor calidad. Además, el hecho de que no existan alambres, resulta en una vista más despejada cuando uno mira a lo lejos.

La visita termina con una degustación de vinos, una picada y una charla amena con los dueños de casa.

Nos vamos con la sensación de haber estado en una casa de familia, donde nos reciben con mucha calidez y disposición. El ambiente es muy descontracturado y llama a quedarse hasta el otro día, donde seguramente los amaneceres sean un espectáculo impagable. Pero eso seguramente sea posible en breve, cuando la posada esté inaugurada.

Bodega El Legado hace visitas guiadas, almuerzos y cenas solo por reserva a los teléfonos: +598 98 307 193 ó 99 111 493, o por e-mail a bodegalegado@adinet.com.uy

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